- El ataque contra Venezuela no fue solo un cambio de régimen. Fue el final violento de la globalización y el inicio de la “Fortaleza Américas”.
GUILLERMO VALENCIA
El momento decisivo llegó antes de lo que cualquiera esperaba.
Con la confirmación de los ataques de EE. UU. contra Fuerte Tiuna y la captura de Nicolás Maduro, el “conflicto congelado” en Venezuela se ha hecho añicos. Durante veinticinco años, Washington observó —entre sanciones y apatía— cómo su vecindario cercano se deslizaba hacia el caos. Hoy, la era de la indiferencia ha terminado de forma violenta.
Mientras los medios tradicionales se obsesionan con la legalidad de la Operación Lanza del Sur o con los ataques partidistas en Washington, están confundiendo la señal con el ruido. Esto no se trata solo de derrocar a un dictador. Es el último clavo en el ataúd de la globalización.
Estamos presenciando el nacimiento cinético de la Tecno-Localización: el imperativo estratégico de traer las cadenas de suministro, los recursos y la seguridad de vuelta al mismo hemisferio.
I. El desalojo del dragón
Seamos claros sobre el verdadero objetivo. El ataque fue físicamente en Caracas, pero el mensaje iba dirigido a Pekín.
Durante la última década, China ha construido un “Imperio en la Sombra” en América Latina, comprando los activos que Estados Unidos ignoró.
- La trampa portuaria: En Perú, China construyó el gigantesco Puerto de Chancay —apodado el “Shanghái de Sudamérica”— para evitar el Canal de Panamá y controlar la logística.
- La red energética: Empresas estatales chinas poseen casi la mitad de la red eléctrica de Chile y activos energéticos clave en Brasil.
- La trampa de la deuda: Venezuela le debe a Pekín miles de millones, una deuda pagada con petróleo que alimentó a la armada china mientras hambrea al pueblo venezolano.
La Doctrina Monroe 2.0 es un aviso de desalojo. Al decapitar al régimen de Maduro, EE. UU. ha cortado el ancla política de la influencia china en la región. La nueva política es simple: la infraestructura estratégica del hemisferio occidental debe ser de propiedad occidental. Estamos pasando del “libre comercio” al “comercio seguro”.
II. La geología del poder: la nueva tabla periódica
Para entender el momento, deje de mirar mapas políticos y empiece a mirar mapas geológicos. El siglo XX se peleó por el petróleo. El siglo XXI se pelea por la Tabla Periódica, en concreto por los minerales críticos necesarios para la IA y la industria de defensa.
- El “oro azul” venezolano: Al sur del río Orinoco se encuentra el Arco Minero. Durante una década fue un agujero negro donde el Cartel de los Soles y entidades chinas extrajeron coltán (niobio-tantalio) y torio fuera de los registros oficiales. Son las vitaminas de la electrónica moderna. El ataque de EE. UU. acaba de cortar la línea de suministro ilícita más crítica de Pekín en Occidente.
- La sorpresa de Surinam: Mire hacia el este, a Surinam. El Escudo Guayanés es rico en monacita y cerio —tierras raras que hoy se refinan casi exclusivamente en China—. Con la inestabilidad venezolana neutralizada, la prima de riesgo de la región se evapora. Estamos viendo la creación de una “Costa de Minerales Críticos” contigua e integrada a la industria occidental.
- El triángulo del litio: Al combinar una Venezuela estabilizada con los gigantes del litio —Chile, Argentina y Bolivia, que concentran el 60 % de las reservas mundiales—, el hemisferio occidental se vuelve materialmente soberano.
III. La teoría de juegos de un colapso
¿Por qué el régimen colapsó tan rápido? La respuesta está en la fría lógica de la Teoría del Selectorado (de The Dictator’s Handbook).
Maduro gobernaba porque pagaba a una pequeña “coalición ganadora” de generales. Su moneda no era el bolívar: era el dinero del narcotráfico.
El dilema del prisionero: El bloqueo naval de EE. UU. y los ataques a los centros logísticos de los carteles no solo destruyeron infraestructura; rompieron la nómina. Esto metió a cada general en una trampa de teoría de juegos con un reloj de 48 horas:
- Cooperar con Maduro: Enfrentarse al ejército de EE. UU., perder el dinero y probablemente morir.
- Desertar: Entregar a Maduro, conservar los activos y retirarse en España.
En un dilema del prisionero donde el otro jugador es un grupo de combate de portaaviones, la elección racional es desertar. El régimen no perdió una guerra; sucumbió a una llamada de margen.
IV. El “efecto cucaracha” sobre el crimen organizado
Esta operación fue el golpe más grande al crimen organizado en la historia. Venezuela no era un Estado; era una empresa criminal con un asiento en la ONU, que funcionaba como el principal puente aéreo para que los carteles de Sinaloa y CJNG movieran cocaína hacia Europa y África Occidental.
Al tomar los aeropuertos (La Carlota) y los puertos (Puerto Cabello), EE. UU. ha “gentrificado” el vecindario. Pero esto tiene un enorme costo a corto plazo: el efecto cucaracha. Cuando se prende la luz en una cocina sucia, las plagas huyen hacia los vecinos.
Debemos prepararnos para un aumento inmediato y violento en Colombia, Ecuador y México. Al desaparecer el refugio venezolano, estos grupos pelearán ferozmente por los corredores de contrabando restantes, cada vez más reducidos. La olla de presión regional acaba de sellarse, y el vapor tiene que salir por algún lado.
V. Las fichas políticas de dominó
La onda expansiva llega justo cuando la región es políticamente vulnerable.
- Colombia (elecciones mayo 2026): El momento es explosivo. La izquierda dura colombiana, que protegió a Maduro bajo el discurso de la “Paz Total”, ahora es políticamente tóxica. El ataque valida el argumento de la oposición: la seguridad es el requisito previo para la prosperidad. Se espera un giro fuerte a la derecha, impulsado por votantes cansados de guerrillas que acaban de perder su retaguardia.
- Brasil (elecciones octubre 2026): Lula está atrapado. Su base exige que condene el “imperialismo yanqui”, pero el poderoso sector agroindustrial brasileño recibe con agrado la estabilidad. Si EE. UU. enmarca esto como una “asociación hemisférica”, Brasil protestará en público, pero se integrará en privado.
- México: La era de “abrazos, no balazos” ha terminado oficialmente. El mensaje desde Washington es directo: aseguren su territorio o lo aseguraremos por ustedes. Esto crea una presión existencial para que México finalmente enfrente a los carteles del norte.
VI. Conclusión: La toma hostil
Los críticos lo llaman imperialismo. Están peleando las guerras del siglo pasado.
Esto es relocalización. Es el reconocimiento de que, en un mundo fragmentado, no se puede depender de los enemigos para sobrevivir. Estados Unidos ha decidido convertir el hemisferio occidental en una Fortaleza Américas, autosuficiente en energía, alimentos y tecnología.
Para inversionistas y estrategas, la señal es clara: América Latina ya no es un “mercado emergente” definido por su potencial y decepcionado por la política. Es un activo en problemas que atraviesa una reestructuración hostil por una nueva administración.
El tablero se ha reiniciado. Estados Unidos ya hizo su jugada. Ahora, debemos construir la paz.
Guillermo Valencia
