PERSONAS MAYORES: REDEFINIENDO LA HUMANIDAD.

by | Jun 26, 2026 | Opinión

Por Carlos Cantero

El mundo está envejeciendo a un ritmo sin precedentes. Se prevé que el número de personas de 60 años o más alcance los 1.400 millones en 2030 y supere los 2.000 millones en 2050. Foto de archivo de Stephen Shaver/UPI | Foto con licencia

24 de junio (UPI) — El mundo está envejeciendo a un ritmo sin precedentes. Se prevé que la población mayor de 60 años alcance los 1.400 millones para 2030 y supere los 2.000 millones para 2050. Esta transformación avanza con especial rapidez en América Latina y el Caribe, donde se proyecta que las personas mayores representen una cuarta parte de la población de la región a mediados de este siglo.

El cambio demográfico afectará inevitablemente a los sistemas de salud y a las políticas públicas. Sin embargo, su consecuencia más compleja podría ser cultural: si las sociedades que valoran la rapidez y la fluidez tecnológica seguirán reconociendo el valor de la experiencia.

Esta transformación exige más que la ampliación de los servicios médicos o la reforma de las pensiones. Requiere que las sociedades reconsideren su comprensión de la dignidad humana.

Durante siglos, las personas mayores fueron consideradas guardianas de la memoria y fuentes de sabiduría colectiva. En la era digital, se las presenta cada vez más como personas que luchan por mantenerse al día. El anciano respetado se convierte en el “inmigrante digital”, alguien que debe actualizarse constantemente o corre el riesgo de ser excluido.

Esta transición revela una preocupante contradicción. La gente vive más tiempo, pero su experiencia acumulada puede ser menos valorada.

Discriminación por edad y dignidad humana

La Organización Mundial de la Salud define el edadismo como los estereotipos y la discriminación dirigidos a las personas por su edad. Puede manifestarse a través de leyes o instituciones, así como en las relaciones personales y en la forma en que las personas mayores se perciben a sí mismas.

La discriminación por edad puede perjudicar la salud física y mental. Puede agravar la soledad y desalentar la participación en la vida pública. Además, refuerza la falsa idea de que envejecer implica necesariamente dependencia.

Las personas mayores no constituyen un grupo homogéneo. Algunas se mantienen activas profesionalmente y participan en la vida social, mientras que otras requieren distintos niveles de apoyo. Su valor no depende de la productividad ni de la independencia física.

El valor humano emana de la dignidad intrínseca. Por lo tanto, las personas mayores deben ser tratadas como titulares de derechos, no como objetos de caridad.

Este principio respalda una importante iniciativa internacional. En abril de 2025, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas creó un grupo de trabajo intergubernamental para elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre los derechos de las personas mayores. Esta decisión reflejó la creciente preocupación de que las protecciones existentes no abordan adecuadamente las vulnerabilidades asociadas al envejecimiento.

Una futura convención reconocería la discriminación por edad como una grave violación de los derechos humanos. Defendería la autonomía personal y protegería a las personas mayores del abandono. Asimismo, fortalecería su derecho a participar en las decisiones que afectan sus vidas.

Los derechos humanos no tienen fecha de caducidad. Deben aplicarse a lo largo de todo el ciclo vital.

La exclusión digital es exclusión social.

La revolución tecnológica ha hecho la vida cotidiana más cómoda, pero también ha creado nuevas barreras.

Los servicios bancarios y gubernamentales requieren cada vez más acceso digital. Una persona mayor que no sabe usar una aplicación móvil puede tener dificultades para administrar sus finanzas u obtener servicios esenciales. Esto va más allá de la falta de habilidades tecnológicas; es una nueva forma de exclusión estructural.

Este patrón es cada vez más común. Una sucursal bancaria cierra y los clientes son redirigidos a una aplicación desconocida. Los hijos adultos entonces se hacen cargo de las cuentas de sus padres, a veces a costa de la autonomía de estos últimos.

Una exclusión similar se produce cuando la información médica se traslada a un portal exclusivamente en línea o cuando los servicios públicos eliminan la atención presencial. Los derechos que existen por ley se vuelven difíciles de ejercer en la práctica.

Este fenómeno puede describirse como discriminación digital por edad. Se espera que las personas mayores se adapten a sistemas que rara vez se diseñan teniendo en cuenta sus necesidades. Cuando tienen dificultades, el fracaso se les atribuye a ellas en lugar de a la tecnología.

El resultado es una especie de obsolescencia programada de la experiencia humana. El conocimiento se presenta como un flujo en constante cambio, gestionado por algoritmos, en el que décadas de sabiduría valen menos que la capacidad de procesar lo nuevo.

Un nuevo enfoque para el envejecimiento

Los gobiernos deben reforzar las protecciones legales contra la discriminación por edad. Los sistemas de salud también deberían hacer más para preservar la autonomía personal.

Los servicios públicos deben seguir siendo accesibles, manteniendo las alternativas telefónicas y presenciales a las plataformas digitales. Los programas de capacitación pueden ayudar a las personas mayores a utilizar nuevas herramientas sin considerarlas incapaces.

Las ciudades y la vivienda deben permitir que las personas mayores mantengan su independencia. Las redes comunitarias pueden reducir el aislamiento sin privar a las personas del control sobre sus propias vidas.

Las personas mayores también deberían poder influir en las políticas relativas a las pensiones y el empleo. Deben mantenerse las oportunidades de formación continua, al tiempo que se necesitan mayores garantías contra la explotación y el abuso financiero.

Estas medidas no deben entenderse simplemente como ayuda a una población vulnerable. Son inversiones en cohesión social.

La solidaridad intergeneracional beneficia a todos. Las personas mayores atesoran recuerdos y conocimientos históricos que un algoritmo no puede reproducir. Las generaciones más jóvenes aportan nuevas habilidades y perspectivas. Una sociedad sana permite que ambos participen sin que uno prevalezca sobre el otro.

Una medida de los valores de la sociedad

La cultura moderna suele premiar la inmediatez. Las redes sociales fomentan las reacciones rápidas en lugar de la reflexión pausada. Los sistemas automatizados prometen eficiencia, pero también pueden reducir a los seres humanos a meros datos y patrones de consumo. Las personas mayores se encuentran en el centro de esta tensión. Sus vidas nos recuerdan que no todo lo valioso es nuevo, rápido o cuantificable.

La innovación tecnológica debe estar al servicio de la persona. No debe determinar qué conocimientos son relevantes ni a quién le convenga participar. La eficiencia debe equilibrarse con el respeto a las limitaciones humanas y la necesidad de relaciones auténticas.

La forma en que las sociedades tratan a las personas mayores dice mucho sobre lo que valoran. Si la dignidad depende de la productividad o de la capacidad de adaptarse al cambio tecnológico, millones de personas quedarán marginadas. Si la dignidad se entiende como algo inherente, el envejecimiento deja de ser una disminución del valor humano para convertirse en una etapa más del desarrollo humano.

En un mundo cada vez más automatizado, el trato a las personas mayores constituye una reveladora prueba de los valores de la sociedad. El progreso no debe medirse únicamente por las tecnologías que desarrollamos, sino también por las personas a las que nos negamos a dejar atrás.

Carlos Cantero es un académico chileno de la Universidad Internacional de La Rioja (España) y autor de «Sociedad digital: razón y emoción». Conferencista, asesor y consultor internacional, se especializa en adaptabilidad en la sociedad digital, ética, innovación social y desarrollo humano. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente del autor.

https://www.upi.com/Voices/2026/06/24/latam-perspectives-older-people-redefining-humanity/5811782221749/