Nadia Sanabia / Periodistas Oaxaca
Las familias que hoy viajan a Puebla o a la Ciudad de México para una radioterapia o una hemodiálisis podrán atenderse en los Valles Centrales: la Ciudad Salud Ñuu Tata concentrará tres hospitales, más de 1,300 camas y 57 especialidades.
San Lorenzo Cacaotepec, Oax.— El punto de partida lo describió el delegado del IMSS, Gabriel Padrón Segura, sin necesidad de adjetivos: el Hospital General de Zona número 1, en la capital, tiene 68 años de vida y su sala de urgencias opera con entre 25 y 30 camas. {/“Aunque en los pasillos tenemos a mucha gente, porque nos rebasa la demanda”/}, admitió. El último hospital que el instituto construyó en el estado, en Huatulco, tiene cuatro décadas. Con esa infraestructura, Oaxaca registraba 0.4 camas por cada mil derechohabientes, cuando el indicador nacional es de una.
Frente a esas cifras, la conferencia matutina del gobernador Salomón Jara Cruz se trasladó este lunes al terreno donde se construye la respuesta: el polígono de 52 hectáreas de la agencia Guadalupe Hidalgo, en San Lorenzo Cacaotepec, donde un día antes la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó el arranque del Hospital General Regional del IMSS. Ahí se levanta la Ciudad Salud Ñuu Tata —“el pueblo que cura”, en mixteco—, que integrará hospitales del ISSSTE, del IMSS y del IMSS Bienestar con una inversión que el secretario de Salud, Efrén Emmanuel Jarquín González, calculó en más de 10 mil millones de pesos, equipamiento incluido.
Los números del contraste se acumularon durante más de dos horas de exposiciones. El IMSS dispone hoy de 21 sillones de hemodiálisis en todo el estado y paga servicios subrogados para atender al resto de sus pacientes; su nuevo hospital tendrá, por sí solo, 42. Oaxaca cuenta con un único acelerador lineal para tratamientos oncológicos —operado por la Secretaría de Salud— cuando el estándar citado por Jarquín González indica uno por cada 800 mil a un millón de habitantes; el complejo sumará dos más, además de dos tomógrafos por emisión de positrones, un estudio que hoy solo es accesible para los oaxaqueños a través de la UNAM, en la Ciudad de México.
El hospital más avanzado es el del ISSSTE. Su Hospital Regional de Alta Especialidad, iniciado a finales de agosto de 2025, registra 62 por ciento de avance y tiene como meta abrir sus primeras áreas a inicios de 2027. Tendrá 508 camas —250 de ellas censables—, 43 consultorios, 36 especialidades, 34 lugares de hemodiálisis y 8 de diálisis peritoneal, además de centro oncológico, medicina nuclear y radioterapia. El contrato es “llave en mano”, explicó la subdirectora de obras del instituto, Rosa María Zabal Cortés: el equipamiento se financia desde los anticipos para que los equipos de alta gama lleguen a tiempo. El subdelegado médico, José Manuel Domínguez Chamú, informó que la plantilla requerirá unos 2 mil 200 trabajadores; entre 50 y 60 por ciento migrará del actual Hospital Regional Presidente Benito Juárez y el resto saldrá de una convocatoria nacional aún por emitirse, en un país que —reconoció— carece de médicos especialistas.
{/“Si algún jefe o jefa de familia se enferma, se desintegra por un momento el núcleo familiar y todo mundo tiene que correr”/}, dijo Domínguez Chamú para explicar el sentido social del proyecto: evitar traslados, gastos y separaciones.
El hospital del IMSS, cuya construcción quedó a cargo de ingenieros militares de la Sedena bajo el mando del teniente coronel oaxaqueño Vicente Espinosa Reyes, tendrá 530 camas —260 censables—, 12 salas de cirugía, 53 camas de urgencias y 57 especialidades, distribuidas en 56 mil 357 metros cuadrados y seis niveles. El presupuesto de obra supera los 2 mil 800 millones de pesos y el periodo de ejecución corre de junio de 2026 a octubre de 2028. Con esa unidad, expuso Padrón Segura, el indicador estatal pasará de 0.4 a 1.07 camas por cada mil derechohabientes, con una población potencial de 1.3 millones de personas que incluye regiones de Guerrero, Puebla, Veracruz y Chiapas.
La tercera pieza corre a cargo del IMSS Bienestar, cuyo nuevo coordinador estatal, Carlos Bautista Leyva, debutó en el cargo recordando la dimensión de su encargo: 3.16 millones de oaxaqueños sin seguridad social, 738 mil usuarios directos y una red de 952 unidades médicas. El organismo construirá en el polígono —sobre 4.5 hectáreas que la Consejería Jurídica prometió escriturar antes de mediados de agosto— el hospital que sustituirá al Aurelio Valdivieso, con arranque previsto entre septiembre y octubre; en paralelo, proyecta para Huajuapan de León una unidad con 50 camas censables y tres quirófanos. En conjunto, los tres hospitales sumarán 638 camas censables y 648 no censables, con 57 especialidades médicas.
El consejero jurídico, Geovany Vásquez Sagrero, detalló que las 52 hectáreas se adquirieron parcela por parcela, con indemnizaciones y permutas negociadas cara a cara con ejidatarios y pequeños propietarios, y que cada predio cuenta ya con cédula catastral e inscripción registral. La anuencia de la comunidad se obtuvo en asamblea, a mano alzada, con el gobernador presente; a cambio, Guadalupe Hidalgo recibió obras, patrullas y la promesa de un mercado dentro del propio polígono. La presidenta municipal, Ivonne Arisbeth Díaz Santiago, celebró que su municipio se prepare para convertirse en {/“el corazón de la salud de Oaxaca”/} y subrayó que la transformación “se construye escuchando a la gente, respetando sus decisiones y sumando esfuerzos en los tres órdenes de gobierno”.
Para la mayoría que nunca pisará un quirófano de alta especialidad, el anuncio quizá más cercano fue otro: los 605 consultorios del Servicio Universal de Salud, que darán consulta a cualquier persona sin importar su derechohabiencia, y el acuerdo alcanzado el domingo entre Jara y Sheinbaum para rehabilitar mil de las cerca de 2 mil casas de salud abandonadas en agencias y comunidades, dotándolas de médico, enfermera y medicamentos gratuitos. Los tres hospitales, confirmó Jarquín González, tendrán consultorios interculturales con personal capaz de traducir lenguas originarias, y la Presidencia de la República estudia construir un albergue para pacientes y familiares que lleguen de regiones alejadas.
El complejo empleará, estimó el gobernador, al menos 7 mil trabajadores de la salud, y contará con una terminal del BinniBus para conectarlo con cualquier punto de la ciudad mediante un solo boleto; los carriles de desaceleración sobre la autopista ya se proyectan con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes federal.
Las fechas quedaron dichas en público: apertura de las primeras áreas del ISSSTE a inicios de 2027, arranque del hospital del IMSS Bienestar entre septiembre y octubre, entrega del hospital del IMSS en octubre de 2028 y escrituración del último predio antes del 15 de agosto. La convocatoria para los especialistas que deberán llenar esos edificios, en cambio, se anunció sin calendario. Entre unas fechas y la otra se jugará que Ñuu Tata haga honor a su nombre.
