NADIA SANABIA
La cadete Christhian Dalilah Hernández Jiménez, de Oaxaca de Juárez, integró la escolta que entregó la bandera a la presidenta Claudia Sheinbaum, cuyo atuendo llevaba flores bordadas a mano por el Taller Biulú de Juchitán.
Oaxaca de Juárez, Oax., a 16 de septiembre del 2026.- Dos de las imágenes centrales del Grito de Independencia del 15 de septiembre tuvieron manos oaxaqueñas detrás. Christhian Dalilah Hernández Jiménez, cadete de tercer año de Guardia Nacional en el Heroico Colegio Militar y originaria de la capital del estado, formó parte de la escolta femenil que llevó la bandera hasta la presidenta antes de las arengas, mientras que las flores de colores que cubrían la parte superior del conjunto negro que Claudia Sheinbaum lució en el balcón fueron bordadas a mano, con aguja de gancho, por integrantes del Taller Biulú, colectivo de artesanas y muxes zapotecas de Juchitán de Zaragoza.
La escolta la encabezó la abanderada, teniente intendente Yoselin Moncada Estévez, y la completaron cinco cadetes originarias de la Ciudad de México, Veracruz, Tamaulipas, Puebla y Oaxaca; Christhian Dalilah fue la única oaxaqueña del grupo. El estado ya había tenido ese lugar un año antes, cuando en el primer Grito de Sheinbaum tres cadetes de Oaxaca, Samira Michel Delgadillo Chávez, Andrea Carvajal Audelo y Yetzelany Gallegos Ortiz, integraron la escolta femenil.
El taller que bordó el atuendo nació en 2017 en la Novena Sección de Juchitán, después del sismo de 8.2 grados que dejó sin mercado a las bordadoras de la región. Lo fundó Elvis Guerra, poeta, artesano y traductor zapoteca y muxe, para sostener el traje de la mujer istmeña, y desde entonces el colectivo elabora huipiles y enaguas. En la pieza presidencial, de acuerdo con la ficha difundida tras la ceremonia, Guerra bordó junto con Dayari Ramírez, Reyna Montero y Lorena Martínez, sobre un diseño de Thelma Islas Lagunas y Crystel S. Martínez Torres, con confección de Saúl Mosqueda.
{/“No es solamente un logro de Biulú, es un logro de Juchitán”/}
Guerra ha explicado que en esa tradición el huipil y la enagua se piensan como un “jardín andante”, la representación de los jardines que las juchitecas han mirado por generaciones. Tras el Grito escribió que vestir a la presidenta es un logro colectivo que pertenece a Juchitán y un reconocimiento a las bordadoras, mujeres y muxes, cuyo trabajo no había sido dignificado. Un año atrás, el bordado del atuendo presidencial había llegado de San Isidro Buen Suceso, Tlaxcala.
Oaxaca apareció además en la conducción de la ceremonia, que por primera vez estuvo a cargo de representantes de pueblos originarios, afromexicanos y migrantes, entre ellos Bulmaro Juárez, hablante de ayuuk originario de San Lucas Camotlán, en la región mixe. Antes de salir al balcón, la presidenta montó una guardia de honor ante el retrato de la oaxaqueña Margarita Maza, nombrada este año primera Embajadora Histórica de la República Mexicana.
