El Jardín Pacheco. Crónica de un hallazgo en el corazón de Juchitán

by | Oct 19, 2026 | Opinión

๏ Legajo militar, cartografía olvidada y homenaje porfirista en el origen del hoy Parque Benito Juárez (1883)

Por Samael Hernández Ruiz

Oaxaca de Juárez / Oaxaca • Octubre de 2026

I. El rumor de los papeles viejos

Mis recuerdos del parque «Benito Juárez» de Juchitán, Oaxaca, se remontan a principios de los años sesenta, cuando mi madre, la señora Florencia Ruiz Pineda, me llevaba a la feria del pueblo que se instalaba anualmente en aquel cuadrante.

El ambiente festivo, rebosante de luces multicolores, con atracciones mecánicas como los «Caballitos» —denominación popular del carrusel—, la rueda de la fortuna y el temible «Rock and Roll» —aquel artefacto provisto de canastillas giratorias que rotaban con vértigo sobre el eje mayor—, colmaba de alegría la infancia juchiteca. A las diversiones mecánicas se sumaban las carpas de lotería, los puestos de tiro al blanco y las mesas de canicas, donde las perforaciones numeradas arrojaban sumas que raras veces coincidían con el premio anhelado. Con todo, la experiencia resultaba entrañable al recorrer los andadores saturados por el aroma de las tradicionales garnacheras, cuya destreza gastronómica deleitaba a familias enteras en el corazón cívico de la villa.

No sospechaba entonces que aquel suelo sobre el que caminaba guardaba la huella de una génesis militar rigurosamente planificada. En la memoria colectiva contemporánea y en las narrativas orales de Juchitán, se ha dado por sentado que el parque central estuvo consagrado desde siempre a don Benito Juárez, concibiéndolo como un espacio edificado hacia 1860 a la par del palacio municipal y coronado por los bustos republicanos del Benemérito y de su esposa, doña Margarita Maza. Sin embargo, la investigación documental revela un derrotero histórico sustancialmente distinto; a mediados del siglo XIX aquel sitio no constituía un parque ni un jardín, sino la abierta, yerma y polvorienta «Plaza de Armas» comunal, escenario natural de tianguis, asambleas soberanas y confrontaciones bélicas. El primer jardín formalmente diseñado, provisto de andadores concéntricos, parterres arbolados, alambrado perimetral y alumbrado público no fue construido sino hasta el otoño de 1883; y su dedicatoria fundacional, lejos de honrar al patricio republicano, rindió tributo a una de las figuras castrenses y políticas más influyentes del porfiriato temprano: el general Carlos Pacheco.

Desde el año 2004 conservé en mi mesa de trabajo las fotocopias de un legajo hallado en el Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO). Aquel testimonio epistolar, fechado en octubre de 1883, daba cuenta de los trabajos de remodelación ejecutados por el Batallón n.º 12 del ejército federal «en la plaza de armas de esta villa». Sabía que allí latía una historia distinta; no obstante, el rompecabezas histórico permanecía incompleto, a la espera de una confrontación rigurosa con los testimonios cartográficos originales.

II. La relectura de los manuscritos: cotejo paleográfico y precisiones

Al examinar nuevamente las fotografías directas del expediente militar resguardado en el acervo del AGEO, emprendí un cotejo sistemático con mis antiguos apuntes de trabajo. En aquella lectura primigenia de 2004 había consignado ya los trazos esenciales del episodio: la jefatura militar del general Albino Zertuche, la intervención del coronel Manuel García y la movilización de las tropas federales de línea. Empero, la paciencia paleográfica siempre ofrece rectificaciones invaluables frente al apresuramiento inicial.

El documento oficial, dirigido al ciudadano secretario general del despacho del gobierno del estado, revela una cronología de estricta precisión militar. La edificación del paseo no fue fruto de una lenta o espontánea iniciativa vecinal; dio inicio el 13 de septiembre de 1883 y concluyó el 20 de octubre del mismo año, siendo recibida y acordada con beneplácito por la secretaría gubernamental en la ciudad de Oaxaca el día 24 de octubre. Más elocuente aún resulta el registro de las aportaciones materiales consignadas en el parte castrense. Los oficiales del cuerpo no solo supervisaron las faenas, sino que, «sacrificando una parte de sus haberes», sufragaron personalmente la compra de los faroles destinados a la iluminación del paseo; a la vez que el propio general Zertuche costeó de su peculio personal el alambrado que circunvaló el jardín. Por su parte, el mayor general Antonio Flores Ramírez regaló un par de regaderas y una selecta colección de semillas botánicas para redimir lo que la mirada militar calificaba despectivamente como «un sitio de estéril aspecto».

Un punto crítico subsanado en este nuevo cotejo concierne a la mano de obra ejecutora. En mis notas mecanografiadas de 2004 se había deslizado la confusa lectura de que los mandos dirigían las obras «de los cuales afectaba la clase de tropa»; sin embargo, la inspección atenta del manuscrito original disipa el equívoco y confirma la lectura indudable: «los cuales ejecutaba la clase de tropa del bien disciplinado y citado Batallón nº 12». Fue el brazo colectivo de los soldados rasos acuartelados en Juchitán el que removió el terreno, plantó los árboles y levantó el cercado bajo la dirección de la oficialidad.

«Ha quedado pues convertido en delicioso jardín, lo que poco antes era un sitio de estéril aspecto, gracias a los progresistas Sres. General Albino Zertuche y Coronel Manuel García, quienes con admirable tesón, dirigían los trabajos los cuales ejecutaba la clase de tropa del bien disciplinado y citado Batallón nº 12…» — Oficio de la Jefatura Militar en Juchitán, 20 de octubre de 1883 (AGEO, Fondo Gobierno, Serie Comandancias Militares).

III. El hallazgo cartográfico. La aparición del «Jardín Pacheco»

El momento culminante de esta investigación sobrevino al analizar y restaurar digitalmente la lámina cartográfica original incorporada al expediente; un plano trazado a pluma y tinta a escala 1:500 por dos jóvenes oficiales egresados del Colegio Militar de Chapultepec: los subtenientes Manuel Hurtado y Luis E. Bazán.

Al orientar la imagen ortogonalmente y escudriñar la filacteria superior enmarcada por guirnaldas vegetales, surgió el testimonio definitivo: rotulado con elegante caligrafía mayúscula decimonónica, se lee sin vacilación «PLANO DEL JARDIN PACHECO». La evidencia descartó de cuajo la creencia tradicional; el parque original no había sido consagrado a Juárez hacia 1860, sino concebido y bautizado formalmente en el otoño de 1883 en honor del general Carlos Pacheco.

La lectura de las piezas documentales plantea, asimismo, una cuestión cronológica de alto interés archivístico que conviene esclarecer con rigor. Mientras el oficio de remisión enviado por la comandancia desde Juchitán está fechado el 20 de octubre de 1883 —haciendo constar que los trabajos materiales quedaron concluidos en esa fecha y anunciando la remisión del plano adjunto, trámite recibido y acordado en Oaxaca el 24 de octubre—, en el borde inferior de la lámina técnica figura inscrita la fecha «Juchitán, Noviembre 8 de 1883». Esta diferencia de diecinueve días entre el oficio militar y la firma de la lámina ilustra las prácticas habituales de la ingeniería castrense de la época; concluida la remodelación sobre el terreno y enviado el informe ejecutivo inicial, la confección definitiva de la lámina de exhibición a escala limpia —con su orla ornamental, rosa náutica y cartela formal dibujadas a pluma por los subtenientes Hurtado y Bazán— demandó jornadas adicionales de gabinete antes de su entrega e incorporación formal al legajo del despacho de gobierno; a menos que se tratase de un lapsus cálami involuntario de los jóvenes oficiales al asentar «Noviembre» en lugar de «Octubre». En cualquier circunstancia, ambos testimonios confluyen armónicamente en certificar la transformación integral del espacio en aquel otoño de 1883.

IV. ¿Quién era Pacheco? Geometría militar y homenaje político en el Istmo

¿Por qué bautizar como «Jardín Pacheco» al nuevo paseo trazado en el corazón del pueblo zapoteca? La respuesta desentraña las redes políticas y estratégicas del régimen porfiriano en la década de 1880. No se trataba de un prócer local, sino del general Carlos Pacheco Villalobos (1839–1891), figura estelar de la administración republicana y héroe de la batalla del 2 de abril de 1867 en Puebla, donde combatió a las órdenes directas de Porfirio Díaz perdiendo un brazo y una pierna.

En 1883, Pacheco ocupaba una de las carteras más poderosas del gabinete federal. Había sido designado titular de la Secretaría de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio el 27 de junio de 1881 por el presidente Manuel González —siendo posteriormente ratificado por Díaz—, encargo desde el cual administraba los proyectos de modernización material más cuantiosos del país. De manera primordial, el despacho de Pacheco tutelaba la construcción y financiamiento del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, así como las trascendentales obras portuarias de Salina Cruz y Coatzacoalcos; iniciativas de alcance geopolítico que en aquel año crucial de 1883 concentraban la atención del gobierno y de contratistas extranjeros, tal como quedó detalladamente consignado en los convenios, informes de vía y balances presupuestales de la Memoria que el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos Pacheco, presenta al Congreso de la Unión (1885, pp. 215–248).

Para los mandos militares en Juchitán —el general Albino Zertuche, futuro gobernador constitucional de Oaxaca entre 1888 y 1890, y el coronel Manuel García—, dedicar el paseo al ministro de Fomento representaba una calculada jugada de adulación y alineamiento político con la cúspide federal. Esta práctica de bautizo urbano no fue un hecho aislado; en diversas ciudades de la República se consagraron espacios análogos en su honor, como el Jardín Pacheco erigido frente al Palacio de Cortés en Cuernavaca o la concurrida Plaza Pacheco en la capital del país.

Sin embargo, detrás del homenaje toponímico yacía un objetivo de mayor calado: el disciplinamiento territorial de una comunidad insumisa. El Juchitán decimonónico representaba para las élites porfirianas un foco perpetuo de resistencia comunal y revueltas armadas frente a las leyes de desamortización y el despojo de tierras y salinas ancestrales. La tradicional plaza de armas era el ágora natural donde deliberaba la asamblea soberana, donde comerciaban libremente las mujeres y donde estallaban los motines contra el centralismo. Calificar aquel ámbito abierto como «un sitio de estéril aspecto» justificó la imposición de una prótesis civilizatoria: el alambrado de Zertuche delimitó y segregó el deambular cotidiano; las luminarias nocturnas costeadas por los oficiales implantaron la vigilancia lumínica; mientras que la geometría radial de inspiración francesa trazada por Hurtado y Bazán —con andadores concéntricos, glorietas intermedias y quiosco octogonal— pretendió someter la sociabilidad zapoteca a las pautas higiénicas, predecibles y domesticadas de la modernidad porfirista.

V. La revancha de la memoria y la fuerza instituyente

Con el declive del siglo XIX y la consolidación del culto cívico a los héroes de la Reforma, la dedicatoria oficial a Carlos Pacheco se disipó en la memoria colectiva del Istmo. El «Jardín Pacheco» fue formalmente rebautizado como Jardín Benito Juárez, emplazándose en sus andadores los bustos de bronce del Benemérito y de doña Margarita Maza. No obstante, la vitalidad histórica de los pueblos nunca se deja atrapar por los decretos toponímicos ni por las rigideces de un trazo castrense.

Aquel orden espacial que el Batallón n.º 12 diseñó para imponer la pax porfiriana en el corazón de Juchitán fue desbordado una y otra vez por la fuerza instituyente de la comunidad zapoteca. En las décadas de 1970 y 1980, fue precisamente en este parque central donde la Coalición Obrera, Campesina, Estudiantil del Istmo (COCEI) organizó sus mítines multitudinarios, huelgas de hambre y asambleas soberanas, devolviéndole al espacio su vocación histórica de ágora comunal y bastión de resistencia popular.

Al desenterrar este legajo de 1883 y restituir la verdad documental sobre el «Jardín Pacheco», no realizamos un simple ejercicio de erudición; devolvemos a Juchitán un capítulo crucial y sepultado de su devenir espacial. Comprobamos que cada sendero, banca y arboleda del hoy parque Juárez constituyen el testimonio material de una confrontación secular: la tensión dialéctica entre el poder estatal que cerca y reglamenta desde arriba, y la sociabilidad gregaria zapoteca que persevera en deliberar, convivir y habitar en autonomía.

— SHR

ANEXO DOCUMENTAL. Transcripción Paleográfica Íntegra y Registro Fotográfico de Archivo (1883)

Para salvaguardar el rigor del acervo histórico y poner al alcance de cronistas, historiadores y la ciudadanía el testimonio visual y literal que sustenta esta crónica, se transcribe a continuación de manera diplomática e íntegra el expediente original del año 1883, acompañado de las fotografías directas y ordenadas de las fojas manuscritas resguardadas en el acervo documental.

1. Nota Marginal de Registro y Trámite Oficial (Margen Izquierdo, Foja 1)

Nota Marginal del Gobierno del Estado (AGEO, 1883)

«Participa que el 13 de Set. comenzó el Batallón nº 12 en la Plaza de armas de esta villa un jardín que concluyó con esta fha., remitiendo el Plano respectivo. Oct. 24/883. Enterado con satisfacción y al archivo. [Rúbrica oficial del Despacho de Gobierno]»

Nota aclaratoria: Registro formal asentado en la Secretaría General del Despacho del Gobierno del Estado de Oaxaca (Oaxaca de Juárez), donde se hace constar la recepción formal del oficio y del plano el 24 de octubre de 1883.

2. Cuerpo de la Comunicación Oficial del Batallón n.º 12 (Fojas 1 y 2)

«Participo á Ud. para que se sirva hacerlo presente al C. Gobernador del Estado, que el 13 de Setiembre próximo pasado fué comenzado en la Plaza de armas de esta Cabecera por el Batallón nº 12 un jardín cuyos trabajos quedaron concluidos con esta fecha por el mismo cuerpo. Ha quedado pues convertido en delicioso jardín, lo que poco antes era un sitio de estéril aspecto, gracias a los progresistas Sres. General Albino Zertuche y Coronel Manuel García, quienes con admirable tesón, dirigían los trabajos los cuales ejecutaba la…»

«…clase de tropa del bien disciplinado y citado Batallón nº 12. Los Señores oficiales de este Batallón, no solo prestaron gustosos sus servicios personales para esta mejora; sino que sacrificando una parte de sus haberes, han hecho la compra de los faroles necesarios para la iluminación del citado Jardín. El Sr. General Zertuche costeó, de su peculio el alambrado que circunvala al mismo Jardín. El Sr. Mayor General Antonio Flores Ramírez regaló un par de regaderas y una magnífica colección de semillas. El plano de dicho Jardín, tengo la honra de adjuntárselo; obra debida a los hábiles alumnos del Colegio Militar Subtenientes C.C.* Manuel Hurtado y Luis Bazán. Libertad en la Constitución. Juchitán, Octubre 20 de 1883.

* Nota paleográfica sobre el tratamiento «C.C.»: Corresponde a la abreviatura plural de «Ciudadanos», tratamiento republicano preceptivo en la correspondencia oficial y militar del México decimonónico para distinguir a los oficiales ciudadanos Manuel Hurtado y Luis E. Bazán.

3. Transcripción Textual de Rótulos y Marcas Técnicas del Plano

• Cartela superior (en filacteria ornamental con hojas estilizadas): «PLANO DEL JARDIN PACHECO»

• Escala gráfica (ángulo central derecho): «Escala de 1/500.» (con subdivisión decimal reglamentaria).

• Orientación (cuadrante superior izquierdo): Rosa náutica con aguja emplumada y flor de lis indicando el Norte geográfico.

• Datación y lugar (borde inferior central del marco geométrico): «Juchitán, Noviembre 8 de 1883.»

• Autoría y suscripción militar (ángulos inferiores del recuadro): Izquierda: «Subtte Manuel Hurtado» [con rúbrica]. Derecha: «Subtte Luis E. Bazán» [con amplia rúbrica caligráfica].

4. Cédula Diplomática del Documento Histórico

Fondo Documental Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO), Fondo Gobierno, Serie Comandancias Militares y Fomento. Fecha de Expedición 20 de octubre de 1883 (recibido y acordado en Oaxaca el 24 de octubre de 1883). Lugar de Origen Juchitán de Zaragoza, Distrito de Juchitán, Oaxaca. Emisor Institucional Jefatura Militar del Batallón n.º 12 de línea (Gral. Albino Zertuche / Cnel. Manuel García). Destinatario C. Secretario General del Despacho del Gobierno del Estado de Oaxaca. Pieza Cartográfica Adjunta «Plano del Jardín Pacheco», levantado a escala 1:500, suscrito formalmente el 8 de noviembre de 1883 por los subtenientes Manuel Hurtado y Luis E. Bazán.

5. Primera transcripción paleográfica del autor (Registro de trabajo 2004–2026)

Informe del General Albino Zertuche. 20 de octubre de 1883. Al margen: «Participo que el 13 de septiembre, comenzó el batallón No. 12 en la Plaza de armas de esta villa un jardín que concluyó con esta fecha, remitiendo el Plano respectivo. Octu 24/1883. Enterado con satisfacción y al archivo. Firma ilegible.»

Cuerpo del informe: «Participo a usted para que se sirva hacerlo presente al C. Gobernador del Estado que el 13 de septiembre próximo pasado fue comenzado en la Plaza de armas de esta cabecera por el batallón no. 12, un jardín cuyos trabajos quedaron concluidos con esta fecha por el mismo cuerpo. Ha quedado pues convertido en un delicioso jardín, lo que poco antes era un sitio de estéril aspecto, gracias a los progresistas señores General Albino Zertuche y Coronel Manuel García quienes con admirable tesón dirigían los trabajos los cuales ejecutaba la clase de tropa del bien disciplinado y citado batallón no. 12. Los Señores oficiales de este Batallón, no solo prestaron gustosos sus servicios personales para esta mejora; sino que sacrificando una parte de sus haberes, han hecho la compra de los faroles necesarios para la iluminación del citado jardín. El General Zertuche costeó, de su peculio el alambrado que circunvala al mismo jardín. El Señor Mayor General Antonio Flores Ramirez regaló un par de regaderas y una magnífica colección de semillas. El plano de dicho jardín, tengo la honra de adjuntárselo; obra debida a los hábiles alumnos del Colegio Militar Subtenientes C.C. Manuel Hurtado y Luis Bazán. Libertad en la Constitución. Juchitán Octubre 20/883.»

6. Registro Fotográfico y Láminas Facsimilares del Manuscrito (AGEO, 1883)

Para salvaguardar el rigor testimonial y permitir el cotejo paleográfico directo de la caligrafía decimonónica, los sellos de la comandancia militar y las rúbricas oficiales, se presentan a continuación las reproducciones facsimilares de las dos fojas manuscritas originales que integran el expediente oficial remitido desde Juchitán el 20 de octubre de 1883, resguardadas en el Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO):

Referencias Bibliográficas y Fuentes Documentales

Fuentes Primarias de Archivo y Cartografía Histórica

Archivo General del Estado de Oaxaca [AGEO]. (1883a). Oficio de la Jefatura Militar en Juchitán a la Secretaría General del Despacho del Gobierno del Estado de Oaxaca sobre la conclusión del jardín en la Plaza de Armas por el Batallón n.º 12 (20 de octubre de 1883; registro de entrada del 24 de octubre de 1883). Fondo Gobierno, Serie Comandancias Militares y Fomento, Legajo 1883, Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.

Archivo General del Estado de Oaxaca [AGEO]. (1883b). Plano del Jardín Pacheco [Plano manuscrito a tinta y pluma, Escala 1:500], suscrito formalmente en Juchitán el 8 de noviembre de 1883 por los subtenientes Manuel Hurtado y Luis Bazán. Colección Cartográfica y Documental del Batallón n.º 12, Oaxaca.

Secretaría de Fomento, Colonización, Industria y Comercio. (1885). Memoria que el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos Pacheco, presenta al Congreso de la Unión (Correspondiente a los años de 1883 a 1885). Imprenta de la Secretaría de Fomento.

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