Cuando el Estado recupera la iniciativa

by | Feb 23, 2026 | Sin categoría

Fernando Schütte Elguero

La neutralización de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, representa uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en los últimos años. No se trata únicamente de la captura o muerte de un individuo, sino del desmontaje simbólico de una estructura que durante años proyectó invulnerabilidad, expansión territorial y desafío abierto al Estado mexicano.

Los bloqueos, incendios y actos de violencia coordinada en múltiples entidades del país tras el operativo confirman la dimensión del golpe. Ninguna organización despliega una reacción nacional de esa magnitud por un rumor. La respuesta fue una demostración de fuerza, pero también evidencia de que el centro de gravedad del grupo fue impactado.

Debe reconocerse el papel del Ejército Mexicano y de las Fuerzas Armadas en la ejecución del operativo. La coordinación interinstitucional y la contención posterior revelan capacidad operativa. Asimismo, es justo señalar la conducción política. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por respaldar acciones de alto impacto estratégico, algo que en otros momentos fue postergado o evitado. En el ámbito operativo, la experiencia y perfil de inteligencia de Omar García Harfuch resultan determinantes para entender la precisión del golpe.

También es pertinente reconocer que este tipo de operaciones rara vez son exclusivamente nacionales. Diversos reportes apuntan a que hubo coadyuvancia de inteligencia por parte del gobierno de Estados Unidos. Eso no implica pérdida de soberanía, sino cooperación en un fenómeno transnacional cuyo mercado principal está al norte de la frontera. La coordinación en materia de inteligencia estratégica es hoy una realidad estructural en la lucha contra el narcotráfico.

Sin embargo, junto al reconocimiento institucional surge inevitablemente la especulación. No se ha presentado públicamente el cuerpo de Oseguera Cervantes. En un entorno de desinformación crónica y desconfianza social, esa ausencia alimenta dudas. A ello se suma un dato que ha generado suspicacia: los tres detenidos que fueron trasladados heridos en el mismo vuelo hacia la Ciudad de México fallecieron posteriormente. Técnicamente es posible en un escenario de heridas graves; políticamente, abre interrogantes que el propio Estado debe disipar con información verificable.

El verdadero desafío comienza ahora. El CJNG no era una organización centralizada en un solo mando territorial; funcionaba bajo un modelo de expansión tipo franquicia, delegando control regional a operadores locales bajo una marca común. Llegó a tener presencia fuerte en al menos 28 estados del país y operaciones o redes logísticas en más de 60 países, según diversas estimaciones internacionales. Eso significa que la caída del líder no desactiva automáticamente la red. La estructura puede fragmentarse, reconfigurarse o radicalizarse en ciertas plazas donde los incentivos económicos siguen intactos.

En ese punto, la sucesión es el siguiente campo de batalla. Entre los nombres que se mencionan con mayor insistencia está Juan Carlos Valencia González, hijo de Rosalinda González, identificado en múltiples reportes como “El 03”, “El R3” y “El Plumas”. A su lado, aparecen perfiles de mando operativo que podrían disputar o condicionar la transición: Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Yogur”, y “El Sapo”, señalado en distintos análisis como figura de peso dentro del entramado regional. La pregunta no es solo quién hereda el nombre, sino quién controla armas, plazas, finanzas y lealtades. Si esos factores no se alinean, la fragmentación puede traducirse en más violencia en el corto plazo.

Si el Estado logra capitalizar el momento con control territorial sostenido, persecución financiera de segunda línea y desarticulación de las “franquicias” regionales, la caída de “El Mencho” podría marcar un punto de inflexión histórico. Si no, el vacío podría traducirse en micro-fragmentaciones aún más agresivas y en disputas internas por rutas, puertos y economías ilícitas.

La verdadera prueba no es haber derribado a un líder, sino impedir que surjan cinco más en su lugar. El Estado mexicano tiene hoy una oportunidad que pocas veces se presenta: demostrar que puede recuperar territorio, autoridad y legitimidad. Si consolida este momento con firmeza institucional, transparencia y continuidad operativa, estaremos ante el inicio de una nueva etapa en la política de seguridad nacional. Si falla, el costo no será narrativo, será en vidas, en inversión y en gobernabilidad. En seguridad, los golpes tácticos abren puertas; solo la estrategia sostenida convierte esas puertas en cambios históricos.

@FSchutte

Consultor y Analista