Oaxaca de Juárez, Oaxaca a 30 de mayo del 2026.— La Secretaría de Movilidad (Semovi) puso en marcha este sábado 30 de mayo la primera etapa del reordenamiento del transporte público en el Centro Histórico, una jornada planeada desde su anuncio como fase de prueba.
El operativo delimitó el acceso de los taxis foráneos que operan como colectivos en calles como Bustamante, Mier y Terán, Valerio Trujano y Galeana, y se levantó al cabo de unas horas, conforme al diseño escalonado de la medida.
Participantes
El dispositivo se montó con un director operativo, 43 oficiales de tránsito, cuatro motocicletas y cuatro patrullas, en coordinación entre la Policía Vial Estatal, la Policía Estatal y las policías viales municipales de Santa Cruz Xoxocotlán y Oaxaca de Juárez. Seis filtros —Símbolos Patrios, La Noria, Tlalixtac, Central de Abastos, Periférico y 20 de Noviembre, y la carretera 190 a la altura de Derechos Humanos— limitaron el ingreso de cerca de 1,300 unidades procedentes de Xoxocotlán, Zimatlán, Zaachila y Cuilapam de Guerrero. Un intento de bloqueo de unidades del valle de Tlacolula fue disuadido, y el operativo concluyó por calendario y no por la presión.
El límite que la medida invoca venía de atrás y rara vez se aplicaba: las concesiones de los taxis foráneos están acotadas a sus municipios de origen y no autorizan el servicio colectivo dentro de la capital. Es una regla vigente desde hace años e incumplida, como conceden incluso quienes critican al gobierno. Semovi ha repetido que los usuarios pueden seguir entrando a la ciudad; lo que se ordena es dónde suben y bajan pasaje.
Contexto
El expediente es largo. La reubicación de los sitios foráneos figura en los planes de la dependencia desde 2025 y volvió a presentarse en abril, cuando Semovi contó más de 3,300 taxis foráneos circulando a diario por el primer cuadro —la mayoría sin autorización municipal— con la velocidad de circulación desplomada a siete kilómetros por hora. El arranque se fijó primero para mediados de mayo, se aplazó casi dos semanas tras la inconformidad de transportistas y usuarios, y quedó para el cierre del mes. La gradualidad atiende contratos de renta de cinco y diez años que los sitios deben renegociar: el sector de Los Coatlanes pidió prórroga para resolverlo en asamblea comunitaria, y las unidades del Istmo serán las últimas en salir.
El factor humano y la violenta degradación del discurso
Detrás de las cifras hay un padrón humano que el desorden y las complicidades alimentaron: miles de personas de los valles que llegan a la capital a trabajar, a vender o a hacer trámites viajan por esos foráneos que hacen base en el Centro y que ahora utilizan esa necesidad que creó la corrupción para mantenerse fuera de la ley.
Con la manipulación de ese recurso, la discusión en redes, que ha resbalado al insulto contra los choferes y violencia contra la secretaria de Movilidad, retrata el tono del momento que, nunca dejará de ser de utilidad política.
Ninguna administración anterior ordenó el transporte foráneo del primer cuadro. La práctica, durante décadas, fue dejar correr la irregularidad y, en muchos casos, permitirla como moneda de acuerdos políticos. Este es el primer gobierno que decide tocar ese arreglo, lo mismo que el del transporte urbano de la capital, dominado por años por el llamado pulpo camionero —las cuatro empresas que históricamente concentraron el servicio— al que el BinniBus busca restar terreno cambiando concesiones por permisos.
El intento, con todo, abre frentes que aún no cierra. El reacomodo supone que el pasaje transborde al transporte urbano (como era la costumbre antes de establecerse la entrada irregular de los foráneos al Centro) para llegar al primer cuadro.
El operativo piloto deberá ajustarse de acuerdo con los resultados del día, después de la implementación de éstos, vendrá reubicar los sitios en las tres terminales y reordenar las urvans federales. Hasta entonces, lo de este sábado será lo que su nombre anticipó, una prueba; y el Centro Histórico, en unos meses, logrará el orden que ningún gobierno político quiso iniciar en cinco décadas.
