Oaxaca: el riesgo de que el crimen gobierne.

by | Oct 1, 2026 | Seguridad

Desde la consultoría en seguridad pública y nacional, analizar Oaxaca exige mirar más allá de las detenciones y los partes policiales. La pregunta central es qué condiciones permiten que la delincuencia penetre las instituciones y qué probabilidades existen de que esa influencia alcance las próximas elecciones. El riesgo más grave aparece cuando quienes deben proteger a la sociedad pueden convertirse en protectores de sus agresores.

Juchitán representa una advertencia. La detención del entonces presidente municipal, Miguel Sánchez Altamirano, y su vinculación a proceso por probable responsabilidad en extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado obligan a examinar la profundidad de las posibles redes de complicidad. Las investigaciones señalan presuntos vínculos con “Los Cromos”, célula posiblemente relacionada con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Corresponde a los tribunales determinar responsabilidades; corresponde a las autoridades impedir que esas redes sobrevivan al cambio de funcionarios.

La desaparición del ayuntamiento, aprobada por el Congreso estatal el 25 de septiembre, confirma que la crisis alcanzó la conducción institucional del municipio. Sustituir autoridades puede contener una emergencia, pero recuperar la capacidad de gobierno exige revisar policías, mandos, contratación y mecanismos de supervisión. Si las estructuras de protección permanecen, una detención puede modificar los nombres sin transformar las condiciones que hicieron posible el problema.

Oaxaca tiene 570 municipios: 152 eligen autoridades mediante partidos políticos y 418 mediante sistemas normativos indígenas. Esa diversidad posee un valor histórico y comunitario, pero también plantea una exigencia enorme de coordinación, profesionalización y vigilancia. Sería equivocado atribuir la inseguridad a las formas de organización indígena. La vulnerabilidad aparece donde cualquier gobierno, independientemente de su régimen electoral, carece de capacidad para ejercer sus funciones y resistir presiones externas.

La fragmentación municipal puede multiplicar estructuras administrativas y dispersar recursos. Los municipios reciben participaciones y aportaciones destinadas a financiar servicios, infraestructura y fortalecimiento institucional. El problema surge cuando el gasto sostiene aparatos políticos sin producir capacidades suficientes o cuando faltan controles para impedir su desvío. El presupuesto debe evaluarse por sus resultados: agua, caminos, seguridad y servicios efectivos. Una administración que recibe recursos y no logra gobernar deja a la población expuesta.

Desde el análisis de riesgos, una alcaldía vulnerable ofrece incentivos al crimen: influencia sobre policías, permisos, proveedores, contratos e información. La extorsión debilita simultáneamente la economía y la confianza ciudadana. Cuando denunciar puede resultar peligroso, disminuye la información disponible para investigar y aumenta la libertad de operación de los delincuentes. Así se alimenta el círculo de corrupción, impunidad e inseguridad.

Para 2027, Oaxaca renovará 42 diputaciones locales y los ayuntamientos de los 152 municipios del régimen de partidos. Mi evaluación es que existe un riesgo elevado de interferencia criminal en localidades donde coincidan presencia delincuencial, impunidad y debilidad institucional. No hay fundamento para asegurar que toda la elección estará capturada ni para asignar porcentajes de probabilidad sin información suficiente. Sí existen razones para anticipar presiones sobre candidaturas, financiamiento clandestino, amenazas y compromisos de protección futura.

El escenario más preocupante comienza antes de las campañas: candidatos que desisten, aspirantes impuestos y comunidades que aprenden a guardar silencio. También es posible que las detenciones abran disputas por espacios de poder. La respuesta debe adelantarse mediante protección a denunciantes y candidatos, investigación financiera, fiscalización de contratos y fortalecimiento regional de las capacidades municipales.

Para la seguridad nacional, la señal de alarma es la pérdida sostenida de autoridad estatal sobre territorios y decisiones públicas. Oaxaca necesita gobiernos capaces de prevenir esa pérdida. Una elección puede cumplir sus formalidades y, aun así, celebrarse bajo coacción. El mayor riesgo para el sistema aparece cuando el ciudadano conserva su boleta, pero pierde la libertad de decidir.

@FSchutte

Consultor y Analista